In memoriam: Dr. Eduardo Fuentes Morales

Eduardo Gastón Alberto Fuentes Morales nació en Santiago de Chile un 6 de octubre de 1966. Fue el tercero de 4 hermanos, todos varones. A mi juicio, ese acontecimiento, de alguna manera, ya forjaría un poco su carácter y firmeza. O eres fuerte, o tus hermanos se encargan de recordártelo.

Su etapa escolar la completó en el Liceo José Victorino Lastarria de Providencia, donde se fue perfilando como un alumno destacado y obteniendo excelentes calificaciones, lo que en conjunto a un brillante puntaje en la Prueba de Aptitud Académica, le permitirían ingresar a la carrera de medicina en la Universidad de Chile donde obtuvo el título de médico cirujano en 1991.

En 1992 iniciaría su ciclo de destinación (como general de zona) en el Hospital de Puerto Cisnes en la XI región, donde desempeñaría el cargo de Director subrogante del Hospital, además de la jefatura de diversos programas de atención primaria tales como del adulto, de la mujer y materno, perinatal e infantil.

El inicio de aquella etapa de su vida no fue fácil. Al llegar no recibió mayor ayuda del médico predecesor. Encontrase solo, sin familia ni amigos y en una zona geográfica tan alejada y con un clima tan agreste, fueron desarrollando en él una fuerza de espíritu que lo acompañaría el resto de su vida. Fuerza que lo ayudaría en el futuro en lograr sus objetivos tanto académicos como laborales. Dicho periodo duró cinco años en los cuales formó gran experiencia profesional y personal.

Pero tanto esfuerzo a la postre rendiría sus frutos. El año 1998 inicia su formación en la especialidad de Traumatología y Ortopedia en el renombrado Instituto Traumatológico de Santiago, dependiente de la Universidad de Chile, semillero de los más connotados traumatólogos del país. En 2001 se gradúa de su promoción con la mejor calificación final.

Ese mismo año emigraría a la quinta región del país, iniciando sus labores en la Unidad de Emergencia y Servicio de Traumatología del Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso. Luego de un tiempo de trabajo en el servicio de traumatología del Hospital Naval Almirante Neff, iniciaría sus labores en el Instituto de Seguridad del Trabajo (IST), donde permanecería por mas de 23 años y en donde desarrollaría la mayor parte de su vida profesional.

Es ahí donde bajo las enseñanzas de los doctores Sáez y Staub inicia un gusto por la traumatología y ortopedia del tobillo y pie, lo que lo impulsó a realizar un periodo de formación y perfeccionamiento en el Institute for Foot and Ankle Reconstruction de Mercy en Baltimore, Estados Unidos, con el Dr. Mark Myerson, uno de los exponentes mundiales más importantes y reconocidos de la especialidad.

Con el tiempo, se fue enamorando cada vez mas de la cirugía de tobillo pie. Leía constantemente las últimas publicaciones y procedimientos y las iba poniendo en práctica. Es así como fue pionero en la región al realizar la primera artroplastía total de tobillo e iniciar procedimientos de cirugía ósea reconstructiva con técnicas de Masquelet o alargamiento óseo por distracción, con el uso de fijadores externos circulares.

Era de carácter firme, exigente, perfeccionista y detallista. Preparaba las cirugías de forma acuciosa y no dejaba nada al azar. En sus palabras, no hacerlo sería “una falta de respeto hacia el paciente”. Ello minimizaba la posibilidad de error. Así entendía la traumatología. Así la enseñaba y así la exigía. El ayudante quirúrgico debía estar a la altura; “esto es como bailar” me dijo una vez. Eso me hizo entender que el ayudante no debe pisarle los pies al cirujano mientras suene la música.

Producto de su trabajo y talento, se le otorgó la jefatura del equipo de tobillo pie del IST, cargo que desempeñaría por 13 años y en donde además trabajaría como docente de post grado de traumatología de la Universidad Andrés Bello, participando en la formación de muchos médicos becarios. En 2007 realizó su ingreso a la Sociedad Chilena de Traumatología y Ortopedia (SCHOT) con el trabajo titulado “Osteotomías del primer metatarsiano para la corrección del Hallux Valgus”.

En la Sociedad mostró siempre gran entusiasmo, participando tanto como expositor y asistente a reuniones, cursos, congresos ya sea a nivel nacional e internacional. Trabajó incansablemente para incentivar a sus colegas de la Quinta Región a participar de la actividad académica y de investigación. Así formó el “Journal Club” en dependencias del Laboratorio Saval de Viña del Mar, donde el primer martes de cada mes, reunía bajo su dirección a los traumatólogos de tobillo y pie de la región, becados y a quien deseara participar, aportando a revisar artículos científicos y presentar sus casos clínicos.

Siempre sintió atracción por la investigación científica y la publicación. Incentivaba a su equipo a siempre buscar los espacios para no descuidar esta área de nuestra profesión. Todos los años participaba activamente del Congreso Nacional enviando trabajos libres, realizando presentaciones o participando en mesas redondas o de discusión.

Con el tiempo, ese esfuerzo se vería premiado y reconocido siendo electo Presidente del Comité de Tobillo y Pie de la SCHOT, cargo que por primera vez ocupaba un traumatólogo de regiones. Luego de ello, ocuparía además el cargo de presidente de la SCHOT Filial V Región, organizando reuniones tanto locales como conjuntas.

A nivel profesional desarrolló su trabajo privado en Clínica Ciudad del Mar, lugar donde estuvo por más de 20 años y hasta el final, reiniciando consulta y pabellón cada vez que la enfermedad se lo permitía. En este centro había iniciado la puesta en marcha de la cirugía mínimamente invasiva del tobillo pie, demostrando que a un perro viejo sí se le pueden enseñar trucos nuevos.

Pero no todo fue trabajo. El amor también un día golpearía a su puerta. Y por ahí entraría Valeria, quien sería su amada esposa. Nunca lo vi tan feliz como cuando estaba o compartía con ella. Su mutua complicidad y acoplamiento eran evidentes y hermosos. Fruto de su relación nacería Matilda, hace poco menos de un año. Por desgracia, la noticia de su venida al mundo se vería empañada por el diagnóstico de un tumor con el cual libraría una valiente batalla de cirugías, radio-quimio, fármacos y analgésicos, pero que finalmente terminaría con su vida el 20 de febrero de este año a la edad de 59 años. Aún muy joven. Aún con mucho por aprender y entregar.

Eduardo Gastón Alberto Fuentes Morales fue una de las personas más fuertes que he conocido en mi vida. Un hombre que se hizo a sí mismo. Solo. A punta de esfuerzo. De estudio. De coraje. De ganas. De trabajo duro. Valiente y directo. Si algo no le parecía, lo decía. Sin adornos. Sin mentiras. Desde su verdad, desde su sinceridad. Defensor de sus ideas, de lo que creía, de lo que amaba.

Hasta siempre Eduardo. Hasta siempre amigo, jefe y colega. Gracias por tantas enseñanzas. En lo académico, en lo laboral y por sobre todo, en lo personal.

Un abrazo al cielo. Nos vemos pronto.

Dr. Gonzalo Fernández Clarke
Traumatólogo
Socio, Sociedad Chilena de Ortopedia y Traumatología