El legado de la generosidad: Parte el Dr. Carlos Saavedra Valdivia, maestro de generaciones

La ortopedia y traumatología chilena está de luto. La mañana de este domingo 11 de enero, rodeado del afecto de su familia y en la paz que solo otorga una vida de entrega, falleció el Dr. Carlos Saavedra Valdivia, figura fundamental de la traumatología nacional y pilar de la Sociedad Chilena de Ortopedia y Traumatología (SCHOT).

Nacido el 14 de febrero de 1944, el Dr. Saavedra no solo fue un cirujano de técnica pulcra, sino un hombre que entendió, antes que muchos, que el esqueleto infantil —con su fisis y periostio en constante cambio— requería una sensibilidad especial. Para él, un niño no era un adulto pequeño, sino un ser humano con características propias que merecían una dedicación absoluta.

De las aulas del Instituto Nacional al Hospital San Borja Arriarán

Hijo de un carabinero y una madre dedicada, el Dr. Saavedra forjó su carácter en las aulas del Instituto Nacional antes de ingresar a la Universidad de Chile, donde se tituló como Médico Cirujano en mayo de 1969. Su carrera fue una escalada constante de servicio.

Aunque llegó a la ortopedia casi por azar, bajo la tutoría del Dr. Alberto Veloso, fue en los pasillos del antiguo Hospital Manuel Arriarán (hoy San Borja Arriarán) donde encontró su verdadera vocación y donde estuvo más de 40 años. Allí, de la mano de su maestro Alfredo Raimann, se convirtió en el profesional que años más tarde lideraría ese mismo servicio, sucediendo en 2006 a quien fuera su mentor.

“Llegué a la ortopedia sin saber qué significaba esta apasionante especialidad… gocé la amistad de un grupo humano que me acogió, me entregó conocimientos y me hizo abrazar esta disciplina. Experimenté una mezcla de emociones intensas, gratitud y muchos recuerdos de mis padres y mi familia”, afirmó en alguna oportunidad.

Compromiso con la SCHOT

Su ingreso a la Sociedad Chilena de Ortopedia y Traumatología (SCHOT) se produjo en 1981, con un trabajo sobre la fractura de cuello de fémur, hito que marcó el inicio de una relación inquebrantable con nuestra institución, de la cual llegó a ser su presidente en 1992.

Su currículum es un testimonio de compromiso: entre 2001 y 2002 fue Presidente del Comité de Ortopedia y Traumatología Infantil, posteriormente entre 2006 y 2011, fue Presidente del Comité de Docencia, donde fue pieza clave en el desarrollo del Examen Médico Nacional de Ortopedia y Traumatología (EMNOT).

El sello de la generosidad

Quienes compartieron pabellón o aula con él coinciden en una palabra: generosidad. Como Profesor Asistente de la Universidad de Chile, formó a generaciones de especialistas no solo en el rigor científico, sino en la ética intachable.

“La docencia que recibí he tratado de transmitirla en pre y post grado”, solía decir, convencido de que el conocimiento no pertenece al médico, sino al futuro del paciente, señaló cuando en una emotiva ceremonia en 2015 fue reconocido como Socio Honorario, la máxima distinción a la que pueden aspirar los miembros de la SCHOT.

El Dr. Juan Fuenzalida, Presidente de la Sociedad Chilena de Ortopedia y Traumatología, destacó la figura del Dr. Saavedra, tanto en lo humano como en lo profesional.

“Fue un gran Maestro de la Ortopedia y Traumatología Infantil de nuestro país. Un referente y principalmente, un amigo. Durante varios años fue Jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología Infantil del Hospital San Borja Arriarán, docente de la Universidad de Chile, formador de muchas generaciones de médicos y especialistas”, señaló.

Para el Dr. Fuenzalida, “Carlos fue un gran médico y especialmente un gran hombre, destacado no sólo por sus condiciones médicas y académicas, sino por su grandeza como ser humano, su amabilidad y trato cariñoso con sus pacientes, pares y compañeros de labores, y cercanos, además muy generoso con su conocimiento y experiencia médica y quirúrgica. Siempre cercano, simpático y generoso con los demás. ¡Un gran amigo!”.

El Dr. Claudio Meneses, jefe de Traumatología del San Borja Arriarán, lo recordó como “un grande”, destacando su labor de 40 años en el servicio y su trato cariñoso, tanto con sus pequeños pacientes como con sus compañeros de labores.

“Fue un destacado especialista no solo por sus condiciones médicas y académicas, sino por su grandeza como ser humano, su amabilidad y trato cariñoso con sus pacientes y compañeros de labores. En resumen, una gran y bella persona, muy generoso con su conocimiento y experiencia médica, quirúrgica y principalmente humana”.

Un hombre de afectos

Pese a sus múltiples responsabilidades, el Dr. Saavedra nunca descuidó su esencia. Aficionado al baile y al deporte, su motor principal fue su familia. Casado desde 1970 con Carmen Arancibia Melis, fue padre de cuatro hijas: Paula, Claudia, Carla y Tamara, a quienes luego se sumarían los nietos.

Al recibir su distinción como Socio Honorario en 2015, el Dr. Saavedra pidió perdón a su familia por el tiempo que la medicina le arrebató, pero también agradeció el apoyo incondicional de Carmen, su compañera de vida.

“Quiero realzar la comprensión y cariño de toda mi familia cuando muchas veces tuve que dejar mi papel de esposo, padre e incluso feliz abuelo. Especialmente a mi esposa Carmen, quien me ha acompañado desde nuestra juventud, siempre a mi lado brindándome su apoyo…gracias negrita”, comentó emocionado.

La Sociedad Chilena de Ortopedia y Traumatología honra la memoria de un hombre que hizo de la docencia y el servicio su razón de ser. Su legado seguirá vivo en cada uno de los especialistas que formó y en el bienestar de los miles de niños que recuperaron su salud bajo su cuidado.

Para la SCHOT, la partida del Dr. Carlos Saavedra Valdivia deja un vacío inmenso. Lo extrañaremos no solo por sus capacidades profesionales, sino por su ética intachable y su espíritu de servicio. Como institución, nos comprometemos a mantener vivo su legado.

Descanse en paz, Dr. Carlos Saavedra Valdivia.